Cobijada en tus entrañas me alojé
destruida por las ramas soporté
en el centro de la vida vi mi alma destrozar
el encuentro de los sueños el origen vio volar.
Diste forma al siniestro con tus manos
modelaste este barro putrefacto
y del encuentro se mecieron candorosos,
de la esencia renacieron esplendorosos
retoños frágiles que piaron al universo,
ansias de gloria, destrucción de desencuentros
y nuestros polluelos clamaron por la vida
y fuimos libres en el primer vuelo.
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